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| Desaparición de Cirilo Barboza |
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El 15 de agosto de 1984, un grupo de pobladores de la comunidad de Llansa (Ayacucho) acudió a la localidad de Luricocha convocado por las autoridades policiales para que participaran de un censo. En estas circunstancias fue detenido Cirilo Barboza Sánchez. El se encontraba en la fila de varones para ser censado cuando fue detenido por los militares de la zona.
Ese mismo día se detuvo a Alejandro Gutiérrez Taype, quien fue trasladado junto a Cirilo Barboza a la Base de la Marina, ubicada en el Estadio Municipal de Huanta. De ello pueden dar fe decenas de personas que asistieron al censo aquel día. Después de ello, jamás se les volvió a ver.
Una semana después, durante el descubrimiento de las fosas de Pucayacu, se halló la libreta electoral de Cirilo Barboza. Sin embargo, su cuerpo no pudo ser reconocido debido al avanzado estado de putrefacción de los cadáveres. Además, el temor a las represalias de los agentes de la Marina que ejercían control político, militar y territorial de la provincia de Huanta, impidió que los familiares ahondarán más en su búsqueda.
Descubrimiento de las Fosas de Pucayacu
Siendo ésta una visita programada y difundida a través de los medios de comunicación , los jefes de la Marina tomaron sus precauciones - puesto que era conocido que el Estadio de Huanta era un centro de reclusión, tortura, ejecución extrajudicial y desaparición forzada- “limpiando” toda evidencia que constatara que hubieran detenidos en dicha instalación militar.
Entre la quincena de Agosto de 1984, el periodista Carlos Alfredo Valdez Medina se enteró por medio de un testigo presencial de la existencia de las fosas de Pucayacu e inmediatamente informó a la Fiscalía de la Nación, que designó una comisión para constatar la denuncia y realizar las exhumaciones de ser necesarias.
Esta información se mantuvo en secreto, debido a que se presumía que dentro de las fosas de Pucayacu podrían hallarse los restos de Jaime Ayala, y por ello, habría alguna obstaculización por parte del Comando Político Militar de Ayacucho.
El 23 de agosto de 1984 se hallaron cuatro fosas que contenían 50 cadáveres (49 eran de sexo masculino y uno de sexo femenino). Asimismo, de acuerdo a los protocolos de necropsia de 1984 y el informe realizado sobre los mismos, por especialistas en la materia de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, se ha llegado a determinar que estos fueron ejecutados y no murieron en enfrentamiento alguno, tal como lo sostienen las Fuerzas Armadas desde 1984.
Asimismo, en el momento del descubrimiento de las fosas de Pucayacu, los cuerpos tenían entre seis y siete días de haber sido ejecutados, es decir, fechas en las que la comitiva de la Fiscalía de la Nación habían visitado Huanta por el caso de Jaime Ayala.
Pese a las indagaciones e informaciones que fueron recabadas por Zenaida Fernández sobre el secuestro y reclusión de su familiares en el Estadio de Huanta (las cuales le fueron brindadas por personas que habían estado recluidas en el Estadio de Huanta y que luego fueron liberadas) los miembros de la Marina siempre negaron las detenciones de sus seres queridos.
Sin embargo, con el hallazgo de las fosas de Pucayacu y la individualización de Fernández Lapa, se puede confirmar que, efectivamente, los 50 cadáveres hallados en dicho lugar fueron ejecutados por efectivos de la Marina destacados en el Estadio de Huanta.
A ello se suma, que los cuerpos fueron hallados maniatados, desnudos, con perforaciones de bala en el cráneo, además de mostrar evidentes signos de tortura. También el hallazgo de la Libreta electoral de Cirilo Barboza Sánchez, quien fuera detenido -una semana antes de haberse encontrado las fosas- en Luricocha por personal de la Guardia Civil y conducido al Estadio de Huanta. |
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Agentes de la Marina detuvieron a Cirilo durante un ‘censo’, en la comunidad de LLansa, en Ayacucho. Fue torturado en el estadio de Huanta y desaparecido.
Posteriormente a las ejecuciones de los Evangélicos de Callqui y la desaparición de Jaime Ayala Sulca, en agosto de 1984, una comitiva de la Fiscalía de la Nación visitó el Cuartel de la Marina (Estadio de Huanta) con el fin de constatar si el periodista del diario La República se encontraba recluido en dicha instalación militar.
De los 50 cuerpos encontrados en las fosas de Pucayacu sólo uno fue reconocido por Zenaida Fernández, hija de la víctima Fernández Nemesio Lapa, quien fuera secuestrado el 15 de julio de su domicilio ubicado en la ciudad de Huanta por agentes de la Marina y recluido clandestinamente en el Estadio de Huanta, conjuntamente con su hija Crista Fernández y su esposo Juan Ramírez Hurtado.
